Hola! Hoy vengo a “charlar” con vosotros sobre algo que comento en consulta casi a diario; y es que como bien dice el título, es muy importante saber hacer distinción entre hacer una dieta y comer de forma saludable.
Vayamos por partes, primero, pregúntate por un momento qué es para ti “ponerse a dieta”. Seguro que la mayor parte de las personas que están leyendo esto piensan: dejar de comer X alimentos, pasar hambre, restricción…
¡Ahí está la principal diferencia! Cuando haces dieta, comes a partir de un menú cerrado y restrictivo. Cuando empiezas “a dieta” estás empezando algo que no vas a mantener a largo plazo en el tiempo, ya que es imposible mantener algo tan sacrificado en el tiempo (o sí pero sin ganas de vivir…).
Cuando empiezas una dieta, los primeros pensamientos que te rondan la cabeza son: “cuando deje la dieta…”, “yo voy a estar a dieta solo hasta X, ya luego…”
Claro, no te culpes por tener ese pensamiento, de hecho yo en su día lo tuve también. Es lo que nos inculcan desde que somos prácticamente niños, por suerte cada día hay más conciencia y más información.
“Entonces, si quiero perder peso ¿cómo lo hago?”
Pues haciendo cambios de manera saludable en nuestra alimentación enfocados a esa pérdida de peso. No restringiendo, no castigando, sino aprendiendo para que sea algo que podamos mantener de manera prolongada en el tiempo porque no lo pasamos mal al hacerlo.
¿Y cómo lo hago? Acudiendo a la consulta de un nutricionista. Pero por favor, de los de verdad, no de los de diplomita de curso online o de los que han leído libros de nutrición y por eso ya se ponen a hacer dietas así porque sí.
Otra de las principales diferencias entre comer sano y estar a dieta, es que con lo primero no existen los efectos rebote tan conocidos en la cultura de la dieta (y en la vida real, para qué mentirnos). El efecto rebote se produce normalmente por varios motivos:
– Como he comido de forma muy restrictiva durante un tiempo, al dejar la dieta tengo tanta ansiedad que vuelvo a comer todo lo que la dieta no me permitia y además con más ganas que nunca.
– Como la dieta se basa en seguir un papel y no aprender el por qué, en cuanto dejo de seguirlo vuelvo a tener los malos habitos que tenía antes, con lo cuál vuelvo a cometer los mismos “errores” que me llevaron a mi estado físico inicial.
– Como he hecho una dieta hipocalórica muy bajita en kcal, mi cuerpo ha entrado en “modo ahorro”, ya que al perder también masa muscular (que es lo que pasa cuando no le metemos suficiente gasolina al cuerpo), mi metabolismo basal es más pequeño y mi cuerpo ahora gasta menos energía.
Bueno, sé que te he convencido, así que ahora te rondarán otras preguntas por la cabeza…
«¿Y puedo salir a comer fuera comiendo sano? ¿Y puedo comer algo menos saludable?»
¡Pues claro! Uno de los principales pilares de la alimentación saludable es el equilibrio entre lo estipulado como sano y lo estipulado como “no tan sano”, que en la cultura de la dieta se basaría en “prohibido o permitido”.

También es sano no comer sano en ocasiones puntuales, somos humanos, sociables por naturaleza y nos encanta hacer reuniones alrededor de una mesa, ya sea para merendar, almorzar, unas cervecitas o un vinito… Cosas muy necesarias para cuidar nuestra salud mental, ya que, al menos para mí, a veces no hay nada más sanador que una reunión de amigos con risas y comida de por medio.
Y por último, te ayudo a saber diferenciar a la hora de acudir a un profesional, las diferencias entre uno de verdad u otro que te va a poner una dieta sin más:
- El profesional de verdad tiene la carrera (Nutricionista) o el grado superior (técnico superior de dietética y nutrición, como es mi caso). EL vendehumos tiene todo los demás cursos que puedan existir pero nunca se va a hacer llamar nutricionista, lo mismo es tu coach, o tu entrenador, o tu experto en nutrición…
- El que basa su «plan» en consumir algún producto que casualmente él toma y desde que lo toma te ha cambiado la vida a mil veces mejor… (por favor, huye sin mirar atrás!).
- El que te imprime un papel que ya tiene en el pc y no hace un menú desde cero para ti (lo mismo las dietas no las ha hecho ni él, fíjate tú…).
- El influencer que tiene chorrocientos de seguidores pero que aun así no hace mención de que tenga la carrera o el grado superior de dietética (sí, aunque tenga muchos seguidores, lo juro, que sí, que tiene un cuerpazo, pero hazme caso y no te guíes por eso).
- Tu enfermera/o: no puede. Tu fisio: no puede. Tu entrenador: no puede. Tu farmacéutica/o: tampoco. Tu vecino: tampoco. El dueño de la herboristería a la que vas: tampoco. Tu amiga que va al gimnasio desde hace años: tampoco.
¿Quién sí? Como dije en el primer punto: Graduado en nutrición humana y dietética o un Técnico Superior en dietética y nutrición.
Bueno, espero haber aclarado un poco tus ideas, y si aun así tienes alguna duda o quieres añadir algo, puedes dejarme un comentario y te responderé encantada.
Un saludo y espero que te haya gustado.
¡Hasta la próxima!
Natalia Lozano Cuesta
Técnico Superior en Dietética y Nutrición.
